Miradas furtivas: Dios aprieta, pero no ahoga

 

Dentro de lo malo que nos está cayendo encima (que es mucho no, lo siguiente a demasiado) podría todavía haber sido peor. A mediados de agosto, cuando escribo esto, el verano se está portando.

Aunque ha habido alguna ola de calor de esas que te hacen sudar hasta los huesos por lo menos la sequía no nos ha jorobado como otros años y agua tenemos para dar y tomar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

@joseraigal

 

Acerca de Galiana

Escritora
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