Un chiste sin nada de gracia

Todo cuanto sucede en la política de este país podría ser considerado un chiste si no fuera porque maldita la gracia que nos hace a los de a pie.

Por partes, y asumiendo que este chiste necesita de una explicación para ser entendido.

Es innegable que suena a chistoso el tener un partido en el gobierno hasta las trancas de corrupción. El PP interfiere en la Justicia todo lo que puede y más para evitar que, de una vez por todas, se demuestre judicialmente su financiación ilegal durante décadas. A los de Rajoy no se les cae la cara de vergüenza teniendo un Ministro de Justicia reprobado, el de Interior señalado, o el de Hacienda que hizo una ley no para que los ricos sanearan sus cuentas con el fisco sino para beneficiar a los Golfos Apandadores de sus dirigentes, esos que habían engordado las cuentas del partido y la suyas propias con lo que era de todos.

Por si esto no fuera ya una vergüenza para los españoles tenemos a un Podemos empeñado en hacer de las instituciones públicas el plató de televisión de Sálvame. Los últimos siete días con las mociones de censuras a Cifuentes en Madrid y a Rajoy en el Congreso han quedado retratados como lo que son, unos tertulianos broncos que solo saben de peleas de barro. La verdad es que si vinieron para convertir a la política en un circo de tres pistas se podían haber quedado en su casa, teníamos suficiente con lo que teníamos sin necesidad de “buñuelizarlo” todo.

De cuatro grandes tenemos dos que contribuyen de manera más que notable a que esto sea una comedieta de medio pelo, pero que nadie se mueva de su asiento porque todavía hay más.

El PSOE hizo de la derrota electoral un drama shakesperiano. Elegido Pedro Sánchez por la militancia como Secretario general en unas primarias con tintes de guerra civil los Barones no dan por bueno el resultado. Quieren imponer su voluntad a como dé lugar, continúan conspirando enredando con Madina habida cuenta que el colocar a Susana Díaz más arriba de Despeñaperros les ha salido mal no, lo siguiente.

Quizá el que mejor parado salga de todo este absurdo en el que se ha convertido la política podría ser Ciudadanos, pero que no nos ciegue la presencia del yerno ideal de su líder, aquí nada es lo que parece.

A los de Albert Rivera se les llena la boca de ser quienes luchan contra los corruptos, pero cuando los manchados son los del PP se les atraganta el asunto que da gusto. En Murcia apostaron por cambiar el naipe sin tener que mandar al PP a la calle, en Madrid siguen apoyando a Cifuentes sin importarles la mierda que está saliendo del PP madrileño. Tanto no hacer lo que predican encima les está costando caro, Rajoy no está muy contento con que los naranjas sigan, erre que erre, en su lucha contra la corrupción.

Con este panorama en política pretender que más allá de los Pirineos nos tomen en serio suena a chiste, si no fuera porque maldita la gracia que nos hace a los de a pie.

Galiana

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