Escribiendo el relato en política

El relato político de este país es demoledor, descorazonador, desesperante y, salvo cataclismo, con pocos visos de cambiar a corto plazo.

Los cuatro grandes partidos viven en un especie de interminable noria con todo lo que ello nos supone a los de a pie, que al fin y al cabo somos los que deberíamos ser los protagonistas de todo y no meros espectadores.

Los partidos clásicos, los viejos, los que se han turnado en el poder desde que volvimos a la senda de la democracia, el PP y el PSOE están dejando claro que no saben adaptarse a las demandas sociales que trajo aparejada la crisis. ¿Se los llevará por delante su gatopardismo? No parece que eso vaya a suceder, pero cualquiera sabe.

El PP se ha destapado como un nido de corruptos cuyos tentáculos son mucho más largos de los que cabría esperar. El PSOE es una jaula de grillos donde la mala leche y el rencor campean a sus anchas.

Los populares cada vez que aparece un nuevo corrupto entre sus filas, cada vez que una nueva trama de amaños sale a la luz y se lleva por delante el nombre de unos cuantos dirigentes, lo solucionan mirando para otro lado. Con cambiar el nombre del imputado por “esa persona de la que usted me habla” todo solucionado. Cruzan los dedos esperando que a ninguno de los Ministros o habitantes de la planta noble le roce lo más mínimo. De momento con ver como algunas CCAA estaban gobernadas por una panda de Golfos Apandadores les está evitando que la urnas les manden a hacer puñetas, y con eso se dan por satisfechos.

En el PSOE buscan un líder desesperadamente. Una cara que colgar en los carteles en medio de una guerra civil, que como toda guerra va a dejar demasiados muertos. Dos de sus candidatos se odian de manera visceral, con lo que hablar de integración y perdón cuando acabe la contienda va a ser bastante complicado.

La caída de las marcas PP y PSOE es un hecho, y ha sido aprovechada por los nuevos partidos.

En el PP hace tiempo asumieron que Ciudadanos le está robando algo de terreno. Mientras sea algo no les incomoda demasiado. Hasta la fecha nadie se ha planteado qué sucedería si los de Albert Rivera se quedasen con un trozo más grande de la tarta. Mientras los populares intentan que la corrupción no les pase factura la formación naranja sigue chino chano su camino, sin prisa pero sin pausa.

En el PSOE han visto como Podemos solo busca su destrucción. Los de Pablo Iglesias harán todo lo que esté en su mano para ejercer de líderes de la Oposición aprovechando la coyuntura que les ofrece el vacío de poder institucional reinante en Ferraz. Los socialistas tienen dos problemas y no saben cómo resolver ninguno de ellos.

Con estos mimbres es cuanto menos complicado imaginar un happy end para el relato de la política española a día de hoy. Contamos con que los guionistas tienen mentes prodigiosas, y son capaces de darle la vuelta a todo con un giro argumental en el momento más inesperado.

Galiana

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3 respuestas a Escribiendo el relato en política

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