Catalunya, un poquito de por favor

El procés independentista en Catalunya cuenta con un grave y serio problema, los implicados y afectados por el mismo no reman en la misma dirección, y así avanzar hacia alguna parte es complicado.

Por partes, es mentar en una misma frase catalanes e independencia y el personal se incomoda sobremanera en su asiento.

De un lado tenemos a los políticos. Los hay que abogan a favor de una Catalunya independiente porque viven en la creencia de ser capaces de lidiar con todo lo que tiene que lidiar un Estado soberano. Junto a esta panda de ilusos están los que ni de coña quieren conformar un Estado catalán fuera de España. Para completar la dupla faltan los que quieren más independencia con el correspondiente incremento de competencias pero sin dejar de forma parte del territorio español.

Junto a los políticos divididos entre el sí, el no, y el sí pero no están los empresarios.

El tejido empresarial catalán, que no olvidemos es el que mueve la economía, vive en una dicotomía permanente. Los hay convencidos, los menos, que Catalunya puede subsistir sin ayudas del Estado español. Frente a ellos, en notable mayoría, los que han dicho que en caso de producirse la escisión se llevan sus empresas fuera de Catalunya, la pela es la pela. Ningún empresario con dos dedos de frente quiere ver su negocio arruinado porque unos cuantos quieran jugar a ser independientes sin haber pensado en las consecuencias económicas que esto puede tener.

De momento llevamos dos piezas de este complejo puzle que no hay manera de hacerlas encajar porque a su vez están divididas, veamos la tercera pata del banco, los catalanes de a pie.

La población catalana está fragmentada entre los que apoyan la independencia y los que no en un fifty fifty, y dentro de ambos los que se pronuncian en uno u otro bando con multitud de matices. Los independentistas los hay que apoyan el procés sin pararse a pensar en las consecuencias, les da lo mismo ocho que ochenta. Frente a estos una mayoría que están de acuerdo con ser independientes pero siempre y cuando el referéndum sea legal, apoyado por el Estado español, y se conozcan las condiciones en las que queda Catalunya respecto de España, de la UE y cómo serán las relaciones internacionales con el resto de países. Los que no apoyan el independentismo lo hacen desde la perspectiva de un “vale, nos quedamos pero que España acoquine algo más, que el tragarnos nuestro catalanismo no es gratis”

En resumen, con todos los estamentos fracturados internamente, y sin acuerdos entre ellos lo catalanes no están remando en la misma dirección. Así no llegan ni a la vuelta de la esquina, pero el coste por tanta desunión lo van y lo vamos a estar pagando por décadas. Se impone “un poquito de por favor” como medida urgente y a la mayor brevedad posible.

Galiana

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3 respuestas a Catalunya, un poquito de por favor

  1. Galiana…esto es muy cansino…mucho…

  2. Pingback: Catalunya, un poquito de por favor – Manuel Aguilar

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