Tres eran, tres, las hijas de Elena

“Tres eran, tres, las hijas de Elena. Tres eran, tres pero ninguna era buena”. Parafraseando los versos de este poema infantil: Tres son, tres, los candidatos a la Secretaria General del PSOE y ninguno es bueno.

Los afiliados socialistas tendrán que elegir de entre los tres el menos malo, con lo que van a tener por delante una decisión complicada no, lo siguiente.

La lideresa de los andaluces es, a todas luces, la llamada a ser la próxima Secretaria General. Cuenta con el apoyo del aparato del partido. Ferraz ha puesto a su entera disposición todos los instrumentos que necesite para que esto se produzca.

La Gestora, los Barones, Felipe González, Zapatero… han apostado públicamente por Susana Díaz. No les duelen prendas en demostrar que es mentar a Pedro Sánchez y salirles sarpullido. Por Patxi López no tienen animadversión alguna, es más, le han colocado ahí para que la guerra Díaz/Sánchez no fracture aún más al partido.

Susana Díaz se vende como la costurera oficial del PSOE, lo cual en los tiempos que corren se le podría hasta comprar. Lo que sucede es que no pone nada más sobre la mesa, que dicho sea de paso, no es moco de pavo, pero… El PSOE necesita con urgencia parecer un partido unido, lo de serlo… eso es pura utopía, y hay que recordar que la lideresa de los andaluces es una de las culpables de la actual fractura que sufre el partido.

Frente a Díaz están López y Sánchez.

El último Secretario General de los socialistas vino a la política a vivir de ella, que estar en el paro no le gusta a él ni a nadie. Le sentó a cuerno quemado que los suyos le mandaran de una patada en el culo a su casa después de haber perdido por dos veces las elecciones con una disminución importante de representación en el Congreso. El madrileño sigue en su empeño de ser Kennedy sin pasar de Kent, pero es lo que tiene creerse lo que no se es. Su paso por Ferraz fue intenso, breve y descorazonador para quienes pensaron que por fin habían encontrado el líder perfecto para derrotar a la derecha. No es un hombre que sepa hacer sacrificios, si lo hubiera sido no habría llevado al partido al borde de la escisión.

López sabe que es el tercero en discordia y ejerce de ello. Sabe que está ahí porque es un hombre de partido, aceptó sin discusión el sacrificio que los suyos le pidieron. Una inmolación que va a costarle su carrera política, pero hace lo que hace por el bien de los suyos porque es lo que toca. Tiene experiencia como para saber que las aguas del PSOE bajan demasiado turbias, y que no tiene ni los instrumentos ni la capacidad necesaria para aclararlas.

La guerra en el PSOE no va a terminar, sea quien sea el agraciado, las heridas son tan fabulosas que no hay bálsamo de Fierabrás que las sane.

Una lástima que no se pueda hacer un reset y poder comenzar de cero. De momento lo que tienen en Ferraz es el poema popular sobre las hijas de Elena con todas sus consecuencias.

Galiana

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2 respuestas a Tres eran, tres, las hijas de Elena

  1. Hace tiempo que veo desmoronarse al PSOE.

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