Vaya cara más dura la de Aguirre

Los tribunales están demostrando que el PP era una cueva de Alí-Babá donde lo Golfos Apandadores se sentían cómodos, a salvo de posibles investigaciones que pusieran todo patas arriba. Nunca se les pasó por la cabeza que la Fiscalía Anticorrupción fuera a tumbar el chiringuito gracias a tramas como la Gürtel, la Púnica y demás, demostrando que altos mandamases de Génova estaban pringados de corrupción hasta las trancas gracias a que otros en lugar de seguir con el mangoneo miraban hacia otro lado.

Una de las principales miradoras hacia otro lado está siendo Esperanza Aguirre, quien asegura haber dimitido de ser presidenta del PP de Madrid alegando que es “culpable invigilando”

Ya hemos mentado a la bicha, si es que en cuanto se nos pone a tiro la que fuera lideresa del PP se nos va la cabeza.

Llama poderosamente la atención que Aguirre se cuelgue el cartel de no saber nada, de no haber sospechado nada, cuando siempre ha ido de ser una controladora nata. Clama ser una víctima de todo, pero de reconocer que su partido era un nido de ladrones va a ser que no.

Por partes, esta mujer cuando se pone a largar por la boca hay que ir despacio, so pena de terminar sepultados entre tanta verborrea barata de medio pelo que se gasta la gachí para tratar de confundirnos a todos.

A estas alturas de la película nadie pude creer que no se diera cuenta de que Francisco Granados, Ignacio González, Beltrán Gutiérrez, López Madrid y demás personal cercano a ella, se dedicaran al churrimangue brutal delante de sus narices sin que a ella le llegara el insoportable hedor que todo eso desprendía.

Para ella fueron personas de su entera confianza que le salieron ranas, jamás de los jamases llegó a sospechar nunca los tejemanejes que se traían. Cuesta imaginar a Aguirre como una papanatas a la que todos se la dieron con queso, no tenía ni tiene pinta de ser tan sumamente imbécil.

Imbécil ella no es, pero intenta tratar a los de a pie como auténticos idiotas capaces de tragarse todo lo que ella le cuente. Para defender “su nunca vi nada”, o su “yo no sabía nada” se le ha ocurrido la estrategia de pretender pasar por víctima de la corrupción. ¡No tiene morro ni nada esta mujer! Alguien debería decirle que los batracios en los que confió nunca van a servir para convertirla en víctima de nada, porque sencillamente no lo es.

Aguirre se siente estafada por esta panda de impresentables, podemos entenderla. En un acto de generosidad se lo vamos hasta a comprar porque, tal y como se están desarrollando los juicios, todos ellos no son más que unos estafadores impresentables que hicieron y deshicieron a su antojo con el dinero y la confianza de todos, no solo de ella.

A estas alturas del partido Aguirre busca desesperadamente el perdón de los madrileños y de los suyos. Va a ser que las investigaciones judiciales confirman que el PP madrileño se financió de forma irregular con ella al mando, y así es complicado que el personal la perdone.

Lo mejor que puede hacer Aguirre es encomendarse a los dioses, porque todos estos follones tienen pinta de que acabaremos viéndola compartir charca con sus famosas ranas.

Galiana

 

 

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3 respuestas a Vaya cara más dura la de Aguirre

  1. Pingback: Vaya cara más dura la de Aguirre – Manuel Aguilar

  2. Con tal precisión que describes la realidad, que a veces me estremece.

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