Entre el psicodrama y la psico-comedia

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La situación que vivimos en España se mueve entre el psicodrama de la izquierda y la psico-comedia de la derecha. Para que todos nos entendamos, los unos y los otros deben ir por motivos diferentes como poco al psicólogo para hacérselo mirar. Los unos no son conscientes que viven por encima de sus posibilidades, los otros están en el bucle de representar el papel de “maricomplejines” de forma brutal.

Rajoy, el líder más anodino e insulso que ha tenido el PP desde que se fundase (incluido Hernández Mancha), saca sus galones a pasear a la primera ocasión que se le presenta tanto en Génova como en la Carrera de San Jerónimo. Que lo haga en el PP podría tener una disculpa, sus compañeros de partido le loan sin cesar encumbrándole a los altares, lugar que no merece porque no ha hecho méritos para ello salvo de personificar el dontrancredismo en persona. Que lo haga en el Congreso lleva implícito el comportarse como si tuviera mayoría absoluta, y ahí la culpable es la Oposición por permitirle hacerlo.

Albert Rivera se mueve como pez en el agua entre las sombras, haciendo y deshaciendo a su antojo sin que nadie repare en ello. Es un encantador de serpientes que domina el arte de no llamar la atención como ningún otro político en el panorama actual español. Tras su congreso de primeros de mes ha dejado de ser socialdemócrata, realmente los de la coalición naranja nunca lo fueron, para declararse “un partido constitucionalista, liberal, demócrata y progresista” sin que nadie le diga que se ha marcado un Groucho Marx en toda regla. Acusado de ser la marca blanca del PP hace como que le molesta pero está encantado con la idea. Líbrennos los dioses de caer en las manos de personajes veletas porque Eolo se lo va a pasar cañón con nosotros.

Vista la parte de la chupipandi, a la que parece que todo le va bien, veamos la otra cara de la moneda donde los problemas se multiplican hasta hacer creíble el milagro de los panes y los peces.

En el PSOE creyeron que podían ir sin brújula porque se sabían el camino de memoria, no cayeron en la cuenta que ninguno de los que se las daban de saber guiarse por las estrellas no tenía ni puñetera idea de leer el cielo. Este desnorte tan descomunal les ha conducido a abrazar una especie de juego de traiciones y puñaladas traperas de tal calibre que se han especializado en cortar cabezas a diestro y siniestro pero sin reparar en de quien es la testa sesgada. Ahora mismo se encuentran descabezados, y eso en política es muy peligroso.

Podemos no encuentra la fórmula que le haga madurar. Se ha aferrado a la palabra transversalidad pero ni ellos mismos saben qué significa realmente. Por momentos recuerdan la famosa frase mal atribuida a James Dean: Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver…” pero sin ser conscientes que arrastran a cinco millones de personas en su locura.

Los psicólogos hacen caja a costa de los complejos de nuestros políticos mientras que los de a pie los sufrimos con padecimiento.

Galiana

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Escritora
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3 respuestas a Entre el psicodrama y la psico-comedia

  1. Pingback: Entre el psicodrama y la psico-comedia – Manuel Aguilar

  2. El panorama que describes es como poco un gran resumen de la zapatiesta en la que nos encontramos,
    Que los dioses nos ayuden con toda esta ristra desnortada de políticos.

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