Vistalegre tiene un semidiós

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Vistalegre II ha sido tal y como se esperaba. Pablo Iglesias ha demostrado a cinco millones de personas, y al resto del mundo, que con un eslogan y una cohorte de aplaudidores entusiastas de un líder mesiánico se puede hacer pasar por partido político una secta cuya ideología ni está ni se le espera.

Empecemos por el principio para que no haya malas interpretaciones y a nadie se le ocurra pensar que estamos con una pataleta descomunal porque la formación morada se ha quedado sin Pepito Grillo.

Podemos nació de la idea de un grupete de amigos politólogos, filósofos, economistas y demás que se ganaban la vida paseando palmito como tertulianos de diferentes medios de comunicación. Lanzaban proclamas contra el poder establecido alegando que el país necesitaba otra manera de hacer política, lo cual era del todo cierto.

Lo que sucede es que desde el principio los modos y modismos de Pablo Iglesias y los suyos han sido los de la vieja política, nada de regeneración ni las milongas que nos vendían. La vieja política está basada en un combinado perfecto de conjugar los verbos, robar, necesitar y engañar, con sustantivos de la categoría de soberbia, prepotencia y ambición.

Iglesias, Errejón, Monedero, Echenique, Alegre, Bescansa y compañía comenzaron por apropiarse del espíritu del 15M, sin usar la fuerza porque el pueblo se lo entregó sin más. Al amparo de una crisis que estaba dejando a las clases más modestas en pelota picada ya que el sistema les había dado la espalda, Podemos se convirtió en un sí se puede avalado por tres millones de seguidores que en volandas les auparon hasta las instituciones europeas, autonómicas y municipales en un tiempo récord.

El asalto a los cielos de Moncloa no fue tan sencillo como vendían desde la formación morada.

Las primeras generales les dieron cinco millones de votos pero no pasaron de ser tercera fuerza política. Fue entonces cuando Iglesias, sin contar con los que eran sus compañeros de fatigas, pero sí de una ambiciosa Tania Sánchez a la que prometió de todo, lanzó una OPA hostil contra IU. El “Pacto de la cerveza” con Garzón no dio el sorpasso al PSOE ni le convirtió en el líder de la izquierda en las segundas generales, pero la jugada maestra le valió para eliminar a Pedro Sánchez y llevar al PSOE a una situación más que comprometida.

Errejón, empezó a estar cansado de hacer de Pepito Grillo, echaba de menos un proyecto político encima de la mesa, pero ya era tarde. Tarde porque el líder de los podemitas ya se había rodeado de Los niños perdidos que al ritmo de la canción “Por donde tú vayas” le estaban ayudando a coronarse como rey del mambo, el líder único, absoluto y absolutista de Podemos.

Provoca vómito intelectual ver como el espíritu del 15M ha quedado en manos de un individuo con complejo de semidiós cuya aspiración no va más allá de ser un Becerro de oro al que adoran una panda de infantiles “niñatos pijoprogres”.

Galiana

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2 respuestas a Vistalegre tiene un semidiós

  1. El último párrafo es el broche preciso y conciso de lo que ha sucedido desde aquel ilusionante 15-M.

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