La ciudad visigoda perdida IV

vega baja 7

A todo esto, ¿a quién va a molestar que se pierdan unas cuantas piedras si se puede ganar mucho dinero? ¡Que en Toledo nos sobran piedras! No sería la primera vez que algo “desaparece”, y desaparecido queda para siempre sin que nadie diga esta boca es mía. Será que dijeron algo cuando hace años pusieron los cimientos con nocturnidad y alevosía sobre las ruinas del circo romano para construir un colegio de monjas. El dinero manda, y seguro que el Arzobispado puso mucho sobre la mesa para que el asunto se olvidara.

¡Vaya, me estoy pasando tres pueblos, no tengo ni puñetera idea de cómo sucedieron los hechos…! Tan solo soy un periodista local que se niega a ver como destruyen su ciudad. Sí, es verdad, todos tenemos derecho a una vivienda digna, pero construida sobre lo que es de todos, no. Este terreno es de todos, como los restos arqueológicos que en él se albergan, y por encima de mi cadáver van a construir viviendas.

Esto que estoy pisando no sé ni lo que es. La verdad es que deberían proteger todo esto de la lluvia. Al final dirán lo de siempre, que se ha deteriorado por la climatología, que no hay nada que se pueda salvar, que todo se ha echado a perder.

Podría hasta creérmelo si no fuera porque al Ayuntamiento y a la Junta les interesa que no haya nada aquí. Mucho alcalde y mucho presidente autonómico hablando con Moncloa, mucho hacerse la foto, mucho decir que van a salvar la Vega Baja, pero nada de nada.

Si de verdad quisieran resguardar los restos arqueológicos habría lonas protegiendo los mismos. ¡Qué decir de la ridícula valla que han puesto para evitar que gente como yo, que de atlético no tengo nada, se cuele en la excavación!

Sería de chiste que vinieran los picoletos y me llevaran al cuartelillo esta noche, porque explicaciones que justifiquen mi presencia aquí ni las hay ni las va a haber. Siempre podría echarle la culpa a Nacho.

Más que la aparición de los picoletos, que tienen el cuartel ahí al lado, me preocupa que los vecinos me hagan una foto. Capaces son de presentarse mañana en la redacción diciéndome que soy el dichoso fantasma. Y como encima estoy hablando en voz alta, ¡blanco y en botella!

To be continued…

Galiana

 

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