Cerrando campaña

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Se acaba la campaña electoral con la incertidumbre de si los resultados que arrojen las urnas el domingo darán para formar gobierno o estaremos como el 21D.

Mañana toca jornada de reflexión, y sí, hay mucho que reflexionar.

Los votantes no solemos hacer caso a los políticos cuando nos machacan con el famoso “voto estratégico”, solemos votar con el corazón. Debe ser que le tenemos alergia a usar la cabeza para estos menesteres, ¡así nos va como nos va!

El caso es que a cierre de campaña la indecisión es la tónica que va a marcar el 26J.

De un lado tenemos como de costumbre el hastío de la política, el desencanto con los políticos provocando que el electorado acepte como buena la opción de no pasar por las urnas. A éstos que tan alegremente renuncian al voto alguien debería recordarles que la abstención nunca debe ser una opción. Por muy encabronado, desilusionado y desconectado que se esté de la cosa política, éste es el país en el que vivimos. Si queremos que las cosas cambien no se puede dejar que lo arreglen los demás, hay que arremangarse y ponerse manos a la obra, con lo que el domingo toca ir a votar, sí o sí.

Superado el fantasma de la abstención toca decidir en quien depositamos la confianza. La horquilla va desde el voto del miedo con el que Rajoy nos machaca la cabeza, pasando por el falso centrismo de Ciudadanos, hasta el maremágnum descomunal y fabuloso de la izquierda.

Votar por miedo a lo que puede venir es de cobardes, y no, los votantes no somos cobardes, tal vez acomodaticios. Acomodarse a una situación donde nos han arrebatado derechos, porque Merkel así lo ha exigido, nos debería dar más miedo que mandar a Rajoy a la rue.

Elegir entre la derecha de Rajoy y el centro derecha de Ciudadanos es ir por los mismos derroteros. Albert Rivera es la marca blanca del PP, quiere disfrazarse de ser el palafrenero de Pedro Sánchez, pero no debemos olvidar que no es más que un lobo con piel de cordero.

El follón que tienen en la izquierda no es moco de pavo. Elegir entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para muchos es un “cacao maravillao”, si bien otros lo tienen más que claro.

Entre los votantes socialistas están los convencidos de corazón, los que jamás dejarían de votar al PSOE, en connivencia con los que votan socialismo con una pinza en la nariz porque los líos que se traen los barones con el Secretario General les ponen de los nervios.

Entre los votantes socialistas hay que tener en cuenta la nada despreciable cifra de los desencantados con lo que se hace en Ferraz. Muchos de éstos le van a dar un voto de confianza a Pablo Iglesias, luego se van a arrepentir fijo, pero es un claro ejemplo de pensar con el culo a la hora de votar dejándose llevar por la inercia de un mesías que no lo es.

Con este panorama toca reflexionar muy mucho en el día de mañana, y el domingo votar con la cabeza.

Que el cierre de campaña electoral, la jornada de reflexión y la de votación nos sean inspiradoras, falta nos hace.

Galiana

 

Esta entrada fue publicada en Columna de opinión, Periodismo y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Cerrando campaña

  1. ¿Y cuando el corazón está a la izquierda y esa izquierda se da a un mesías, qué hacer?
    Hagamos lo que tengamos que hacer, eso si, votar hay que votar, si o si.

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