La campaña electoral que no es campaña

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En toda campaña electoral que se precie los candidatos exponen el modo en que van a afrontar los problemas del país, lo hacen en mítines y en debates. En la que estamos sufriendo, afortunadamente ya casi acabando que no hay mal que cien años dure, mítines por supuesto que tenemos, y debate con uno entre los principales líderes ha bastado y sobrado. El matiz está en el contenido de estos eventos.

Los candidatos de hablar sobre cómo solucionar la pobreza energética que sufre el país va a ser que ni mentarla, ¿para qué?; de la pobreza farmacológica que sufren jubilados y pensionistas ni se han acordado; de la precariedad laboral, ¿de qué?; de la Tasa de Desempleo por la nubes ya si eso; de cómo los jóvenes tienen que emigrar a otros países porque aquí de trabajar va a ser que no, lo dejan para otro momento; de Educación, Sanidad, Ciencia e I+D+i no han encontrado el hueco para mencionarla aunque sea de pasada; los asesinatos machistas va a ser que tampoco estaban en la agenda; el Brexit de los ingleses, que nos va a dejar con el culo al aire, ni mentarle; de…

¿Si los candidatos no han tratado los temas que de verdad importan a los ciudadanos, en qué se ha centrado la campaña electoral?

Resulta que lo único que les importa a los cuatro líderes de las principales formaciones políticas, digamos cinco por no dejar a Alberto Garzón fuera que luego los comunistas se nos enfadan, es quien va a pactar con quien o si habrá sorpasso del Unidos Podemos al PSOE.

Respecto de los famosos pactos. ¿Desde cuándo los partidos han desvelado con quien van a pactar sin conocer los resultados de los comicios? Que no es la primera vez que para estar en el poder una formación ha tenido que vender su alma al diablo. Esa memoria de pez que tenemos nos hace olvidar el Pacto del Majestic, ésos que le dieron el poder a Aznar. Pactar lo que se dice pactar lo harán con quien puedan, con los resultados en la mano, eso sí. Nosotros a la hora de votar mejor no pensar en quien va a pactar con quien porque entonces la comedura de tarro va a ser bestial y ni un Naproxeno lo arregla.

En lo referente al sorpasso de Unidos Podemos al PSOE, con calma, que de suceder no se va a hundir el mundo. Cierto que los de Ferraz van a tener un problemón, pero no mayor del que ya tienen. Pedro Sánchez si es coherente y tienen una mijita de responsabilidad presentará esa misma noche la dimisión. Rajoy se frotará las manos porque se habrá garantizado la abstención de un partido descabezado y en horas bajas no, lo siguiente, Pablo Iglesias dará saltos de alegría porque será el líder de la oposición con derecho a poder formar gobierno, y Albert Rivera girará como una veleta que es a lo que nos tiene acostumbrados. El sorpasso traerá todo eso, cierto, pero garantizar que se pueda formar gobierno de una puñetera vez y no tengamos nuevas elecciones en diciembre va a ser que no.

Sin ánimo de ofender al personal, de esta campaña electoral lo único que podemos sacar es que es prescindible. Los líderes de las diferentes formaciones políticas nos han tomado por imbéciles, una vez más. Tendremos que devolverles la pelota el 26J en las urnas y decirles lo que pensamos de un modo más claro y contundente.

Galiana

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3 respuestas a La campaña electoral que no es campaña

  1. Pingback: La campaña electoral que no es campaña – Manuel Aguilar

  2. Mas claro aguita de la fuente.

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