Los tiempos que corren

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Somos un país de pandereta o, mejor aún, tenemos unos líderes políticos que aspiran a gobernarle que no pasarían de bufones en países serios. La cuestión está en saber si todavía quedan países serios o realmente el más tonto hace botijos.

El plantel que tenemos para llegar a Moncloa deja mucho que desear, hemos tenido etapas con políticos brillantes, pero va a ser que ahora no disfrutamos de esa dicha. Empecemos por quien de momento se atreve a prometer fuera de nuestras fronteras todo lo contrario que a los de aquí, sigamos por quien se atreve a cruzar el charco por puro marketing electoral, continuemos por quien solo salta vallas que le ponen incluso los suyos, y terminemos por quien solo quiere el poder y el resto ya si eso.

En cualquier país que no fuera el nuestro no se tendría un partido en el gobierno inmerso en causas de corrupción, con multas estratosféricas a pagar por dicho asunto. No se consentiría un Presidente al que pillan, una y otra vez, en mentiras mil, ni mucho menos a colaboradores cercanos con la sombra de la corrupción sobre sus cabezas.

¿En cualquier país nada de esto pasaría? En la propia UE tienen un Comisario español con más sombras que luces, y miran para otro lado no vaya a ser que mandarle a freír monas suponga intervenir en la campaña electoral.

¿Esta negativa tan descarada de Bruselas a intervenir en la política española a qué corresponde? ¿Acaso no quieren que la izquierda llegue al poder? ¿Prefieren al calzonazos de Rajoy a lo que pueda estar por llegar?

Esta UE que pretende tenerlo todo bajo control y a la que realmente se le escapa todo como el agua entre los dedos. Esta Europa que no es capaz de hacer lo que tiene que hacer, que ella solita se está suicidando con tanta austeridad, con tanto mirar para otro lado cuando cree que puede ocasionarle algún tipo de perjuicio nos está condenando a todos al abismo.

Es evidente que España no es el país serio que los españoles desearíamos, que necesitamos, que esperamos. Tampoco la UE responde a las expectativas que a los nacionales de los Estados miembros nos vendieron. Ahí estamos todos metidos en el mismo saco, un saco oscuro, donde lo único que sucede es que se da por saco a todo el mundo, incluidos los españoles, en cuanto se tiene ocasión.

La UE temió la llegada de Syriza al poder, le costó domar a Tsipras y lo hizo a costa de Varoufakis. Ahora teme que Pablo Iglesias pueda llegar a Moncloa, y es por eso que ni le mete mano a Arias Cañete, ni le pone las pilas a Rajoy, va a aplazar la multa por el Déficit, y en definitiva se está haciendo la loca con lo que sucede más debajo de los Pirineos.

¿Qué sucedería si llegase a la Moncloa una coalición de izquierda? A Bruselas se le aflojarían las canillas. Con todos nuestros respetos para los griegos no somos Grecia, y a los españoles cuando se nos inflan las narices nos volvemos bastante incontrolables y eso siempre hay que tenerlo en cuenta, sobre todo en los tiempos que corren y más aún en los que están por llegar.

Galiana

Esta entrada fue publicada en Columna de opinión, Periodismo y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Los tiempos que corren

  1. Pingback: Los tiempos que corren – Manuel Aguilar

  2. Mucha, pero mucha paciencia….

  3. Como nos alteremos…, menudos somos los españoles, cuando nos cabreamos…

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