Pactar, pactar y volver a pactar

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Las campañas electorales donde Julio Anguita repetía su letanía de “programa, programa, programa” han pasado a mejor vida, ahora se lleva un estilo mucho mejor. En lugar de explicar cómo la formación de turno va a tratar de solucionar los males que aquejan a este país, que son para todos los gustos y sabores, el meollo de la cuestión está en ver con quien se van a llevar a cabo los pactos.

El mantra del que se alimentan los defensores del bipartidismo, que todavía resisten lo suyo, está servido. “la nueva política del multipartidismo es lo que tiene, repetir elecciones una y otra vez por falta de diálogo”.

Dejando a un lado la resilencia de los bipartidistas y los enfurruñamientos de los multipartidistas, que ya es, pensemos si nos merecemos esta caterva de políticos que nos demuestra constantemente que lo suyo es pelear por una silla, que el resto ya si eso.

Por partes que ya nos estamos amontonando como de costumbre.

La XI legislatura pasará a los libros de historia por ser la más corta, sí, pero sobre todo lo que ha sido es un fracaso. El fracaso de no ser capaces los servidores públicos elegidos por el pueblo de hacer lo que les dijeron que hicieran. Resultado de todo eso que ahora se pretenda “vender” al votante que hay capacidad de entendimiento entre ellos, que no se va a repetir la jugada, que está vez sí van a ser capaces de formar gobierno.

Los votantes para empezar no somos idiotas, eso es algo que muchos de los dirigentes políticos olvidan con demasiada frecuencia. Los que tenemos que meter el papelito en la urna el 26J, no vamos a olvidar el inmovilismo de Rajoy, los esfuerzos que hicieron Pedro Sánchez o Albert Rivera, ni la chulería prepotente de los vetos de Pablo Iglesias la pasada legislatura.

Dejemos el pasado, aunque sea reciente, en el pasado y encaremos el futuro, que parece ser es lo que toca.

Pablo Iglesias ha fagocitado a IU-IP en lo que llaman Unidos Podemos, y con eso piensa que el tema pactos lo tiene resuelto. El resto de partidos para él ni están ni se le espera. Como piense que con las cuentas que ha echado va a llegar a Moncloa la lleva clara.

El misterio de como el PP teniendo como tiene la corrupción instalada de forma sistémica en Génova sigue creciendo en las encuestas de intención de voto es algo que ni Iker Jiménez es capaz de desentrañar. A Rajoy le funcionan las amenazas de que viene la izquierda por encima de la nefasta gestión que ha hecho en los últimos cuatro años, incluida la multa por incumplimiento del Déficit que nos va a meter la UE.

Volviendo a los electores, que al fin y al cabo somos los que contamos el 26J. No, no tenemos la culpa de que quienes estaban llamados a formar gobierno no supieran o no quisieran hacerlo respetando nuestra voluntad, con lo que la inmensa mayoría repetirá su voto por lo que las mayorías absolutas o el bipartidismo no garantizan la estabilidad del país.

El 26J nos vemos las caras en las urnas, hasta entonces que los dioses nos echen una mano y no al cuello precisamente.

Galiana

 

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2 respuestas a Pactar, pactar y volver a pactar

  1. La llave la tenemos los electores, veremos.

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