Los Picapiedra y Don Gato

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Hoy tenemos el show de “Los Picapiedra” y que nadie se lo pierda porque puede que sea lo mejor que veamos por aquí en mucho tiempo. Salvo que tengamos que ir al 26J, para entonces habremos visto tanto que los dibujos de Hanna-Barbera nos parecerán lo que son, caricaturas para entretener a infantes.

Hoy Pedro Sánchez se reúne con el líder de Podemos porque a ninguno de los dos les queda otra. Saben que de negociar otra cosa que no sean sillones Pablo Iglesias no va a pasar, pero es lo que toca y eso es mejor que nada.

¿Veremos tras la reunión a Pedro aporreando la puerta y gritando, Susana (perdón, ¿en que estaríamos pensando?) Vilma, para que ésta le abra la puerta y le deje entrar en la casa de Ferraz?

Pablo Iglesias de Pablo Mármol tiene poco. Al buenazo del compañero de Pedro Picapiedra le sobraba bondad e inseguridad, le falta picardía, es más reflexivo e inteligente que el picapedrero, por lo que en resumen poco tiene en común con el líder de la coalición morada. Tampoco vemos a Carolina Bescansa o a Irene Montero llamándole “cuchi-cuchi” e interpretando el papel de abnegadas mujeres, eso se lo dejamos más para las mujeres del PP que no saben nunca lo que hacen los hombres de su partido.

Podemos más que a “Los Picapiedra” nos recuerda a otra serie de dibujos animados, “Don Gato y su pandilla”. Don Gato, que no era más que un minino de la calle que se las daba de lo que no era, arrogante, presumido, líder de una bandada de gatos callejeros que vivían de pillerías. Por supuesto estaba Montoro (cómo se nota que se acerca el tema de Hacienda ¿dónde tendremos la cabeza?), el agente Matute para evitar que cometieran raterías porque, la verdad sea dicha, lo que se dice fechorías al estilo PP nadie les ha visto cometer, todavía.

Volviendo al tema de la reunión de hoy, que nos perdemos con tanto dibujo animado, tenemos a Pedro Sánchez yendo de reflexivo por la vida, que avanza a base de cometer errores que soluciona como Dios le da a entender, y que para salirse con la suya está teniendo mucha suerte, debe ser que ha nacido con una flor en el culo. Y por otro lado a un Pablo Iglesias astuto, hablador, que sabe manejar los medios de comunicación, liante como nadie, egoísta, ególatra y rodeado de una panda que le idolatra haciendo que él siempre es el protagonista, como no suceda eso mejor le preguntamos a Errejón, qué bien conoce las consecuencias.

¿Podrán llegar a entenderse ambos personajes en este crosover entre diferentes personajes de series de Hanna-Barbera? Dotes adivinatorias no tenemos, ¡más quisiéramos!

Una cosa es cierta, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias saben que si tras sentarse y charlar de lo suyo, que nadie piense que vaya a ser de lo nuestro porque eso no lo ha escrito ningún guionista que no están los tiempos para tanta floritura, no llegan a ningún acuerdo solo hay tres caminos para los de a pie.

O bien Rajoy gobierna cuatro años más que sería desastroso para el país. O bien tenemos un gobierno de coalición entre PSOE-Ciudadanos-Podemos con calzador y mucha vaselina. O todos al 26J y que los dioses amparen a los que se las dan de políticos que los españoles no somos tan laxos de memoria como parecemos.

Galiana

 

 

 

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Acerca de Galiana

Escritora
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2 respuestas a Los Picapiedra y Don Gato

  1. Más claro, el agua cristalina

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