Entre el juzgado y la XI Legislatura

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En esta semana hemos aprendido que “Hacienda somos todos” no es más que un slogan publicitario, de lo cual deducimos que, cuando llegue el periodo de la Declaración de la Renta, si nos hacemos los longuis suponemos que no va a venir el Montoro de turno a meternos mano lo que no está escrito.

La semana ha sido educativa no solo en lo relativo al slogan de Hacienda, también hemos aprendido algo más sobre las funciones del Jefe del Estado. Podemos entender que dado que tu hermana se sienta en el banquillo acusada de cooperadora necesaria en los fraudes de su marido y 17 personas uno se atrinchere en el despacho alegando que tiene papeleo pendiente por resolver. Lo que no tiene parangón es que en lugar de tender puentes con Catalunya recibiendo a la Presidenta de Parlament, Carme Forcadell, hagas que te mande un mail. Alguien debería decirle al Jefe del Estado que la primera cobardía es imperdonable, la segunda es inasumible.

En esta semana hemos transitado entre salvar a “la soldado Cristina de Borbón” de la Justicia, levantar muros con Catalunya a colación de su procés de independencia e intentar echar a andar la legislatura, porque hay que fastidiarse lo que les está costando a algunos entender lo que las urnas dijeron el 20D.

Las urnas dijeron que todo quisqui a conjugar el verbo pactar y ninguno sabe bien cómo hacerlo. Elegir a Patxi López como Presidente del Congreso y formar la Mesa del mismo se ha conseguido tras una ardua batalla.

Con la XI Legislatura recién estrenada los de a pie asistimos a una sobreactuación de Pablo Iglesias cargando contra el PSOE por entenderse con el resto de formaciones políticas. En Podemos parecen no comprender los reglamentos, y que a la lista más votada no se la puede dejar fuera de todo. Están demostrando tener poca cintura en momentos donde la flexibilidad es más que necesaria.

La negativa de Pablo Iglesias a una coalición de izquierdas que impida que el PP vuelva a formar gobierno, ya que se considera traicionado por Pedro Sánchez, solo nos conduce a confirmar que el líder de Podemos como adalid de una secta mesiánica tiene su aquel,  pero como jefe de filas de un partido político que se maneja en un país demócrata ni está ni se le espera.

La verdad es que la actitud de Rajoy insinuando que Sánchez está a su servicio no ayuda mucho a que Pablo Iglesias se relaje, pero ya sabemos que el Presidente en funciones del Gobierno lo de aceptar la realidad lo lleva rematadamente mal.

Por otro lado, sabemos que el saco de boxeo de todos es el líder de los socialistas, y a Pedro Sánchez le va a costar llegar donde quiere, aunque deberíamos recordar que hasta el rabo todo es toro.

La semana está siendo interesante y todavía no hemos llegado al final. A la ciudadana Cristina de Borbón no volveremos a verla en el banquillo de los acusados hasta el 9 de febrero, hasta entonces tendremos a Puigdemont enredando con la independencia catalana a diario, y estaremos más que hartos de pactos frustrados para ver si alguien es capaz de formar gobierno o nos vamos a nuevas elecciones.

Galiana

 

 

 

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Acerca de Galiana

Escritora
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2 respuestas a Entre el juzgado y la XI Legislatura

  1. Creo ver elecciones generales más pronto que tarde.

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