Los apodos de Rajoy

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Con la legislatura finiquitada empieza ese periodo donde los postulantes a ser inquilinos en Moncloa intentan mostrarnos sus bondades. De bondades nada, lo que tratan es engañar y embaucar a los votantes con mentiras sobre la gestión pasada vendiendo un futuro maravilloso para todos.

Por partes, que como de costumbre nos estamos amontonando y la yugular la tenemos más que hinchada.

El partido que está en el gobierno aspira a quedarse otros cuatro años, y para ello tiene dos retos importantes por delante. De un lado tiene que convencernos a todos que su gestión durante estos cuatro años ha sido impecable, y que los siguientes van a ser aún mejor.

Rajoy el vender que estos cuatro años han sido maravillosos lo tiene complicado. Por mucho que salga en la televisión pública contestando a preguntas grabadas de ciudadanos, nadie le va a quitar el San Benito de ser “Rajoy I, El Plasma”.

Por si lo de llevar el sobrenombre de “El Plasma” no fuera de categoría, que lo es, tiene el asuntillo de haber sido condecorado con la distinción de “Rajoy I, Manostijeras”. Johnny Depp en la película Edward Scissorhands se queda en pañales en el asuntillo de los recortes, el Presidente del Gobierno se ha puesto las botas en esto de recortar Derechos y Libertades, al mandato de Merkel, claro está.

A esta lista podríamos añadir el de “Inmovilista”. Todas las cuestiones de cierta envergadura, excepto el rescate a la Banca, las ha ido dejando para el día siguiente. Su fervor a la religión del tancredismo solo es comparable al de Fernández Díaz al catolicismo rancio y conservador del Opus.

Cierto es que cuando le han tocado las narices más de la cuenta ha dado, a destiempo, un golpe en la mesa cortando la cabeza de quien le estaba machacando con el problema. Ejemplo perfecto de ello ha sido Gallardón, tanto le apretó con lo de la aprobación de la Ley del Aborto o la Reforma Judicial, que le mandó a hacer puñetas en directo y sin simulación alguna. Los suyos, ante tal acto de autoridad, hicieron un prietas las filas en torno a su líder y aquí paz y después gloria.

Añadamos un apodo más, “Rajoy I, El Corrupto”. Sin el supuesto ni nada, que hoy nos hemos inyectado dosis de valentía en vena. Es cierto que el Presidente del Gobierno en funciones no está acusado de ser un corrupto, con que el partido que gobierna esté imputado nos vale para sentirnos avergonzados. Lo que no podemos olvidar el 20D es que Golfos Apandadores de la talla de Bárcenas, Rato, Camps y demás hacían de las suyas desde dentro del PP mientras Rajoy se limitaba a mirar para otro lado. No seremos nosotros los que digamos que el líder de los populares cobraba un sobresueldo en un sobre de color negro, porque para eso están los jueces y fiscales. Lo que si apuntaremos que es tan culpable el que trinca del dinero de todos como el que mira hacia otro lado.

Podríamos añadir algún que otro apodo más a Rajoy pero si lo hiciéramos estaríamos usurpando el trabajo de la Oposición y no estamos por la labor.

Galiana

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6 respuestas a Los apodos de Rajoy

  1. Pocahontas dijo:

    Buf, si fuese por motes no se acabaría nunca. Buen post 🙂

  2. Peppo dijo:

    Caso de salir reelegido este individuo cuestionaría seriamente el esperpento de nuestra democracia

  3. Con tu permiso, añado otro Mariano Rajoy El Mentiroso

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