La arrogancia petulante del “coleta”

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A Pablo Iglesias se le nota que está hastiado del experimento sociológico/político que se sacó de la manga junto a su gran amigo Juan Carlos Monedero. Para los que no saben a qué nos estamos refiriendo ya nos estamos explicando, que luego se nos acusa de enredar las cosas y no ser claros.

Al líder de los podemitas le aburre sobremanera seguir estando al frente del partido que creo no hace dos años. Podemos, pese a quien pese, no fue más que un experimento nacido al amparo del 15M y de todos los que estaban hasta el gorro de quienes estaban mangoneando en el nombre de la política a los españolitos de a pie.

Volviendo a la desidia de Pablo Iglesias. Se le nota desganado con esto de estar al frente de su creación, desilusionado con su propio experimento, y con ganas de mandar al carajo a más de uno. Qué nadie se rasgue las vestiduras que no estamos por la labor de caer en la tentación de pensar que Podemos es el producto de la mente de un prepotente, soberbio, mal encarado, ególatra e intransigente, sí hiciéramos eso poco o nada diferenciaría al líder de los podemitas de personajes de la talla de Aznar y compañía.

Las encuestas en intención de voto demuestran que la valoración del politólogo va cayendo en picado, y por mucho que quieran los podemitas deben reconocer que se está ganando esta falta de confianza en su persona a pulso.

A Pablo Iglesias le gusta ser el centro de atención y cuando es tratado como el resto patalea como un niño pequeño mimado y consentido al que no le dan todo cuando quiere y como quiere.

La última perra que ha cogido el líder de los podemitas está en relación con el actual Jefe del Estado. No seremos nosotros los que defendamos la monarquía siendo como somos republicanos confesos, pero alguien debería decirle que por mucho que abandere la causa de la tricolor si el Jefe del Estado le invita a asistir, junto al resto de líderes políticos, a presenciar un desfile el Día de la Fiesta Nacional, está feo declinar la misma sin poner una excusa creíble.

La falta de credibilidad es, Pablo Iglesias como buen politólogo sabe, una de las características que la ciudadanía valora a la hora de votar a un postulante a Presidente del Gobierno. La caída de Zapatero, y los palos que está recibiendo Rajoy en los diferentes comicios en lo que va de año tienen que ver mucho con este concepto y, aunque a los podemitas no les guste, su líder está demostrando que carece de ella totalmente.

Pablo Iglesias está dejando de ser el hombre en el que los resentidos con el sistema querían depositar su confianza. Confianza es en lo que se basa la credibilidad y al líder de los podemitas parece ser que se le está agotando incluso antes de comenzar el ascenso final al cielo de Moncloa.

En este orden de cosas o mucho cambia Pablo Iglesias de aquí al 20D o su cabezonería, su petulancia y arrogancia se lo van a llevar por delante antes de lo que sus seguidores desearían.

Galiana

 

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Acerca de Galiana

Escritora
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2 respuestas a La arrogancia petulante del “coleta”

  1. Así de claro. Otra cosa es Ciudadanos…ojo al parche.

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