Vuelta al molino con Catalunya

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El tema de la independencia en Catalunya nos trae a todos de cabeza, a todos, todos, todos, porque el resto de España no puede ni debe permanecer ajeno al enorme lío que supondría un proceso de secesión en Catalunya.

La falta de diálogo entre Mas y Rajoy, o entre Rajoy y Mas, el exceso de soberbia de ambos, de prepotencia, nos ha puesto a todos al borde del abismo, pero a día de la fecha aunque las espadas están en alto todavía se pueden bajar sin que haya demasiados daños colaterales.

El 27S son elecciones autonómicas, no un plebiscito sobre la independencia de Catalunya. Tanto desde el Govern como del Gobierno de Madrid se han empeñado en venderlo como la madre del cordero en cuanto al independentismo con lo que ya de raíz vamos de puñetero culo.

Por partes, que esto de mezclar las churras con las merinas nunca sale bien.

Desde el Gobierno central se esgrime la bandera del miedo, ésa que suele izar el PP cada vez que ve las orejas al lobo. Rajoy pone sobre la mesa que la victoria de Mas y los suyos sería el inicio del proceso de independencia en Catalunya, y eso supondría una catástrofe para los catalanes dado el aislamiento internacional al que se verían sometidos. Para reforzar más su teoría cuenta con los empresarios, encabezados por Juan Rosell, éstos claman por seguir perteneciendo a España ¡qué ya está bien de jugar con los dineros y las cosas de comer!

Mas sabe que de ganar Junts pel sí por una amplia mayoría tendría la fuerza necesaria para iniciar el procedimiento de independencia de Catalunya. Esto supone ya de primeras condicionarlo todo a una amplia, que de momento, y dado que a la ciudadanía lo de las mayorías absolutas se nos ha atragantado un poco, lo tiene más que complicado. Imaginemos que sí, que los catalanes respaldan a Mas como nunca, el siguiente planteamiento que tendríamos que solucionar es: ¿Tiene Mas los bemoles suficientes como para iniciar el proceso de independencia en Catalunya?

Para empezar si Mas tiene los arrestos para desafiar al Estado, Rajoy no puede ni debe achantarse. El problemilla es que le pilla en plena campaña electoral con lo que demostrar que es un pusilánime en grado superlativo le resta más votos que le da, envalentonarse poniendo en marcha la maquinaría del Estado, lo que viene ser izar el artículo 155 de la Constitución, tampoco es que dé muchos votos que digamos.

Llegados al punto en que sobre de la mesa la testosterona es lo que manda, el diálogo y el consenso quedan seriamente perjudicados, y lo de estar al borde del abismo se convierte en un juego de niños comparado con lo que estaría por venir.

De aquí al 27S más les valdría tanto al Govern como al Gobierno central bajar el nivel de las apuestas porque llegará un momento en que la posibilidad de dar marcha atrás deje de existir y lo lamentemos todos, españoles y catalanes.

Galiana

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