Rato, vaya rato

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El mediático y publicitado registro policial en el domicilio y en el despacho de Rodrigo Rato ha puesto de los nervios a más de uno. Como a este individuo le dé por sentirse como a un animal herido y acorralado puede arder Troya, ya que se corre el riesgo que comience a largar por su boquita lo que no está escrito.

No sabemos si quien fuera vicepresidente económico del gobierno de Aznar y director del FMI, hasta que se produjo el registro se sentía con esa impunidad que da el creerse por encima de todo y de todos. Una pena que no se inquietara tras su imputación en el asunto de Bankia pero es que este tipo de gente son de los que piensan que la justicia, llegado el caso, va a mirar para otro lado. Y se ha equivocado de plano.

Quien fuera considerado el artífice del milagro económico de este país en los tiempos del gobierno de Aznar ha resultado ser tan chorizo como muchos otros, un jeta de mucho “cuidao” que aprovechaba su cargo para enriquecimiento personal y se permitía el lujo de mirar por encima del hombro a todo Dios.

A Rato le ha perdido lo que a todos los de su calaña, no saber parar a tiempo el churrimangui, no darse cuenta que deslumbrar con un tren de vida a toda pastilla le hace granjearse bastantes enemigos, la mayoría por envidia, y al final entre envidias y ambiciones terminará en la trena como Bárcenas y compañía.

Rato está acusado, nada más y nada menos, que de blanqueo de dinero, fraude fiscal y alzamiento de bienes. ¡Menuda joya es el niño!

Será juzgado por sus infamias, lo de que sea condenado o no lo dejamos al criterio de los jueces, porque no nos gusta meternos en esos embolados. Lo que nos llama la atención es el ruido que se ha hecho con el registro y su detención, con los periodistas agolpados en la puerta de su domicilio, como si la foto del tipo entrando en el coche policial fuera a valer lo mismo que la de la famosa de turno pillada en un renuncio.

Tanto despliegue de medios nos hace pensar que al gobierno, y por ende al PP, le han entrado las ganas de colgarse la medalla anticorrupción, y su antiguo compañero de partido, ése al que Aznar había propuesto como candidato a la Presidencia antes que a Rajoy, le ha venido como la bofetada de la tonta.

Nos vamos de fin de semana y pensamos disfrutar de nuestros planes, tal y como teníamos previsto. Suponemos que Rato no podrá hacer lo mismo, porque no entraría en sus planes pasar por los juzgados de Plaza de Castilla.

 Galiana

 

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Acerca de Galiana

Escritora
Esta entrada fue publicada en Columna de opinión, Periodismo y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Rato, vaya rato

  1. dygitboo dijo:

    Lo malo de todo esto es que puede quedar en agua de borrajas. Lamentablemente ya vemos casos así.

  2. A todo cerdo le llega su San Martín.
    Veremos en que queda tanto ruido.

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