La normalidad abrumadora en la que vivimos

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La semana ha sido movidita y unos temas han ido solapando a otros sin solución de continuidad con una normalidad abrumadora.

Hemos pasado de llevarnos las manos a la cabeza por el ébola, de pensar que nos íbamos a contagiar todos, que esto era un desastre, una hecatombe sin precedentes gracias a la pésima Sanidad Pública que tenemos por los recortes, a ni siquiera hablar del tema.

No llama tanto nuestra atención el ébola porque cuando más enfrascados y alarmados estábamos va Mas y la da una vuelta de tuerca más a la cuestión catalana. Ya no habrá ese referéndum que iba a ser la madre de todos los referéndums. El ruido que durante tres años se ha generado con el tema del independentismo en Catalunya se queda en una consulta popular dentro de los locales de la Generalitat sin validez legal alguna. Ahora el lío está en que ERC quiere elecciones autonómicas a la de ya, Oriol Junqueras se ve ganador de las mismas y pidiendo una declaración de independencia por las bravas, que para eso tiene lo que Mas no ha demostrado tener.

Los que tampoco demuestran tener lo que hay que tener son todos los que han hecho uso y abuso de las Tarjetas Black de Caja Madrid. Tenemos tipos como Barcoj sacando pecho, y sin ningún tipo de pudor afirman que: “La tarjeta era para compensar los gastos que soportaba”.

El PSOE ha solventado el tema expulsando a los que tenían una de las tarjetitas sin importar lo históricos que pudieran ser. A Virgilio Zapatero que le hayan dejado sin militancia le ha sentado como una patada ahí mismo y está dispuesto a hacer sangre contra Pedro Sánchez y su nueva forma de imponer la transparencia en el partido.

En CCOO han suspendido de militancia a los suyos, que no están los tiempos para relajarse en estos temas. Han querido ser tan ejemplarizantes que le han colgado el San Benito de Golfo Apandador a todos, incluidos los que no hicieron abuso de las tarjetas.

En IU a estas alturas de la película se están pensando qué hacer con los jetas de las tarjetas, José Antonio Moral Santín, Juan Gómez Castañeda Rubén Cruz y José Luis Acero ya no militan en el partido con lo que tomar decisiones al respecto es harto complicado. Los de Cayo Lara saben que algo tienen que hacer, pero no saben qué.

En el PP lo de expulsar a Rato del partido tiene su aquel. No podemos olvidar que si Aznar se hubiera decantado por él hoy estaría sentado en Moncloa en el lugar de Rajoy. Mejor no pensar qué hubiera sido de nosotros tal y como se ha descubierto que se las gasta el gachí.

Llega el fin de semana para relajarnos, olvidarnos de los temores por el ébola, de que la cuestión catalana es un embrollo descomunal, y que las Tarjetas de la Caja Madrid no son más que la punta del iceberg de un entramado que nunca llegaremos a conocer en toda su extensión.

Galiana

 

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2 respuestas a La normalidad abrumadora en la que vivimos

  1. Jamás llegaremos a conocer todo el entramado de esta llamada democracia, que tiene muy poca gracia, pues poco a poco nos han hundido en la ineficacia de sus gobernantes a lo largo de 36 años, y claro no se van a juzgar ellos mismo, faltaría más. Seguiremos pataleando, y al parecer sin hacer ruido que tenemos la ‘ley mordaza a la vuelta de la esquina.
    En fin un panorama bastante desolador.

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