La explicación

El gran Pepe Isbert en “Bienvenido, Mister Marshall” lo dejó claro: “Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación…” Esto es lo que han hecho Pedro y Pablo, Los Picapiedra, a la hora de explicarnos a los españoles por qué tuvimos que ir a elecciones hace una semana.

A los mal pensados, paranoicos, confabuladores, a los aplicados al arte del enredo con suspense que tanto gustamos de encontrar en estos movimientos tramas conspiranoicas nos da por pensar que el trío Redondo, Sánchez e Iglesias lo tenía claro, la movilización del país buscaba cortarle la cabeza a Rivera y hacer añicos su partido para de ese modo enseñarle el dedo corazón al IBEX y poder hacer lo que le viniera en gana con Unidas Podemos.

El precio podía ser que el PP quizá subiera, cosa que ha sucedido, pero con lo que seguro no contaban era con hacer tan increíblemente grande a Vox.

¿Peligrosa o loca la jugada?

A Sánchez se le llenó la boca de decir que un gobierno de coalición con Unidas Podemos le iba a quitar el sueño, ahora va a dormir con Iglesias en el mismo colchón a pierna suelta con el beneplácito de la UE y el cabreo descomunal del IBEX.

Los que manejan el cotarro tenían sus esperanzas en Rivera pero las gónadas se les pusieron en la garganta con tanto bandazo, ahora cruzan los dedos e imploran Virgencita, Virgencita, que nos quedemos como estamos”.

Todo el mundo quieto parao porque el famoso gobierno de coalición no está hecho. Sí antes del 10N los números no salían para hacer presidente a Sánchez ahora mucho menos.

Abascal ya ha dicho que entendería que el PP se abstuviera. Casado lo tiene claro

Los naranjas han dicho que ni locos le dan el sí a Sánchez aunque ahora mismo están a otra cosa. La sucesora natural de Rivera es Inés Arrimadas. Casi todos están de acuerdo pero cierto sector opina que es demasiado continuista del veletismo de Rivera, que a la andaluza/catalana le faltan arrestos para centrar el partido y convertirse en la bisagra que el espectro político necesita. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Aguado, no ha tenido siquiera la delicadeza de esperar un tiempo prudencial. Ya se sabe, las hienas se abalanzan sobre los cadáveres para devorarlos antes de que la carne se pudra. Al que no le guste verlo así que se marque un Rivera porque esto es política y lo demás son tonterías.

Volviendo al pacto firmado con toda la pompa y ostentación que les gusta a Sánchez e Iglesias. ¿No se cansan de postureo y mentiras? ¿No pudieron evitarnos toda esta farsa? ¿Este par de dos, ególatras pagados de sí mismos, no se van a cansar nunca de tomarnos el pelo?

Sánchez, si consigue la investidura, tendrá un gobierno Frankenstein, e Iglesias les dirá a los suyos aquello de “sí se puede”.

Mientras Los Picapiedra hacen lo que quieren y cuando les conviene sin dar explicaciones los de a pie haremos lo que debamos, faltaría más.

Galiana

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