¿El sistema de pensiones “kaputt”?

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El sistema público de pensiones se tambalea más que un tentetieso, sobre eso no hay dudas. Rajoy y los suyos no han demostrado tener lo que hay que tener para encarar los problemas de frente, y las pensiones pueden ser muchas cosas menos un asunto baladí.

La financiación del sistema público de pensiones tiene que ver directamente con el Déficit de toma pan y moja de la Seguridad Social. Los números rojos se deben al incremento de los gastos de un 3,9% entre 2007 y 2015, casi cuatro veces más de lo que han aumentado los ingresos en el mismo periodo. No hay que ser un experto en economía como para saber que si gastas más que ingresas la quiebra la tienes más que asegurada.

La salvación del sistema público de pensiones pasa sí o sí por reformar el Pacto de Toledo. Para llevarla a cabo lo primero que se debe tener es consenso entre las diferentes formaciones políticas. Ya estamos nombrando a la bicha porque a Podemos lo de alinearse con cualquier otro que no sea ellos mismos les parece que no, y así no se va a ninguna parte.

Dejando a un lado que Pablo Iglesias se opone a todo para incrementar su leyenda de Enfant terrible de la política española, es más que evidente que algo tenemos que hacer con las pensiones. Esto no pasa por, como algunos sugieren, privatizar el sistema o que, en el mejor de los casos, vayamos pensando en tener un plan privado que complemente al público.

La urgencia de reformar el Pacto de Toledo casa poco o mal con la parsimonia que tienen los políticos, pero sería de agradecer que en este tiempo desde diversas instituciones públicas no se lancen ideas que ponen los pelos como escarpias a la ciudadanía.

Los de a pie no merecemos que nos traten como imbéciles, ya que de sobra conocemos los condicionantes que rodean el sistema público de pensiones.

No está de más recordarle a quien corresponda que los eternos sufridores de todo nos las bastamos solitos para ser plenamente conscientes de que el envejecimiento de la población conlleva un menor número de cotizantes. La cuestión de haber retrasado la edad de espichar, lo que viene siendo calificado como tener mayor esperanza de vida, supone que estamos más años cobrando la pensión. Por si estos condicionantes no fueran suficientes a tener en cuenta, resulta que las pensiones que actualmente se están pagando son más elevadas que las de generaciones precedentes debido a unas mayores y mejores carreras de cotización.

Así que tenemos más personas de lo previsto cobrando una pensión por un número de años que no estaba calculado. ¿Cómo resolver esto? Teniendo en cuenta que apergollar viejos no está bien visto, la solución propuesta es retrasar la edad de jubilación algo más que lo que ya se hizo en 2011.

El gobierno debería ser consciente que la solución para salvar el sistema público de pensiones no pasa solamente por hacer que vayamos al curro con la botella de oxígeno. Alguien con dos dedos de frente debería darse cuenta que la precariedad laboral instaurada tras la Reforma laboral de Báñez ha conseguido que se desequilibre la balanza entre gastos e ingresos y así lo único que se garantiza es la quiebra del sistema de pensiones.

Galiana

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