Fútbol o política, más o menos lo mismo

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Hemos pasado el verano viendo como los “Jorges Mendes” de turno movían el mercado de los jugadores de fútbol más por el parné que por el amor a los colores, y los grandes equipos tienen prácticamente nuevas alineaciones.

El mecanismo de los representantes del mundo del balompié es sencillo, se presentan en el despacho del Presi de turno exigiendo una subida salarial con una prolongación de contrato. Los dos únicos jugadores que saben que de allí van a salir con las pretensiones firmadas son Messi y Cristiano, el resto lo intenta, pero hasta ahí.

En política, ahora que tenemos elecciones, aparecen los Jorge Mendez de la misma, dispuestos a que las pretensiones de sus representados sean admitidas.

En el PP en los anteriores comicios tenían un Messi y un Cristiano, representados en la figura de Esperanza Aguirre y Gallardón. Ambos se pelearon, aquello fue épico, por ir en las listas y dejar la política local y por la nacional. Rajoy hizo de Salomón y decidió que ambos seguirían en su puesto, si bien a Gallardón le guiñó el ojo y le dijo: “aguanta, que vas a estar en Moncloa”.

El Presidente del Gobierno sabe como nadie cumplir sus promesas, siempre y cuando no las haga a la ciudadanía, una vez festejado el triunfo en Moncloa decidió que la cartera de Justicia era para Gallardón y que éste le dejara el sitio a la mujer de Aznar para matar dos pájaros de un tiro.

El nuevo Ministro de Justicia decidió que en este tema se necesitaban reformas, lo cual es cierto, no vayamos a decir lo contrario. Su primer objetivo fue intentar una Ley del Aborto donde elevar el machismo y la misoginia a los altares a costa de ningunear a las mujeres. El texto pone los pelos como escarpias por lo involucionista del mismo hasta a los suyos. Consecuencia de todo esto: Gallardón ha pasado a ser el fichaje estrella a jugador de banquillo porque con su divismo no hace equipo y, lo que es peor, el juego que practica sobre el césped no recibe sino los silbidos del graderío, e incluso desde el fondo sur se empieza a abuchear al Presi, y por ahí Rajoy no pasa. Gallardón con el aparcamiento de la Ley ya no está ni convocado para “vestirse de corto”, y eso de ver el partido desde la grada le desespera, por lo que amaga con presentar la dimisión. En Moncloa están deseando que lo haga de una puñetera vez, se quitan lastre de encima y el graderío dejara de gritar tanto.

Esperanza Aguirre es la otra china en el zapato de Rajoy.

La lideresa dio la espantá abandonando la Presidencia de la Comunidad de Madrid cuando desde el Gobierno central se le exigió que diera comienzo a la privatización de los Hospitales, ésos que ella lucia orgullosa en su cuenta del haber. Rajoy le instó a hacerlo, ella amagó con la dimisión pensando que era “Cristiano” y el Presi le dijo trae la carta de despido. Ella, que se pensaba que no iba a estampar la firma, vio cómo lo hacía. Durante este par de años no ha hecho otra cosa que “puñetear” al personal, sobre todo a Ana Botella, para ser Alcaldesa de Madrid. En Génova tratan de pararlo con el asunto de la desobediencia civil por la multa de tráfico, pero… ya veremos.

Rajoy tiene que “vender” a Messi y Cristiano si quiere salir de ésta, no le vendría mal hacerse con los servicios de Jorge Mendes.

Galiana

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