Turismo de borrachera “Marca España”

 

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Es viernes, supuestamente, el último de las vacaciones. El lunes todos, o casi todos, estaremos a lo nuestro: trabajando, buscando empleo, preparando exámenes… Eso los nacionales, los patrios, los españolitos de a pie, porque los turistas, los “guiris”, son otro cantar gracias a que hemos convertido el país en un gran lupanar.

Que nadie se rasgue las vestiduras porque las verdades duelen y hasta escuecen, pero más vale reconocer lo que somos a que venga otro a ponernos la cara colorada.

Hemos pasado del turismo sesentero de las suecas y alemanas exhibiéndose en biquini en las playas de Benidorm, ante el babeo de los machos ibéricos y la desesperación de las españolas a las que la dictadura seguía obligando a ir a misa con velo sobre la cabeza, al personal haciendo “balconing”.

El turismo, la joya de la corona, ya no es lo que era. Tenemos colonias de jubilados ingleses y alemanes en Mallorca que eligieron nuestro país, en los 80 y 90, para terminar aquí sus días porque la tranquilidad la tenían asegurada, amén de ser más barata la vida que en sus países de origen. Ahora algunas zonas de Baleares o Catalunya, para la desesperación de quienes allí residen, dejan en mantillas a Sodoma y Gomorra.

Tenemos un país privilegiado por su clima, y eso salvo que el cambio climático se lo cargue va a seguir siendo así, con lo que las vistas de los foráneos las tenemos más que aseguradas pero… ¿Cómo es el turismo que queremos? ¿De verdad estamos por la labor de dejar de invitar a tablaos flamencos y corridas de toros por borracheras callejeras y “balconing”?

El final del verano llegó… cantaba el Dúo Dinámico y si hacemos recuento las cifras apuntan, un año más, a un incremento de turistas en nuestro país, de lo que no estamos tan seguros es que los ingresos, ésos que salvan la temporada de muchas empresas, sean los que tienen que ser.

España, lamentablemente, ha pasado de ser un país de sol y playa a un lugar donde “el guiri” puede vivir unos días de desenfreno loco, aún poniendo en riesgo su vida.

Lo peor de todo esto no es que el turista venga con esas intenciones, que ya de por sí muy bueno no es, es que desde aquí les ofertamos esos tours donde el alcohol y la depravación son los mayores, y únicos, alicientes.

Los habitantes de las zonas, cada vez más extensas, que sufren todo esto están más que indignados por tener que soportar durante los meses estivales esta mierda de turismo. Viendo como el nombre de sus ciudades se enloda hasta la saciedad, mientras se sienten impotentes porque el Gobierno y las Autoridades competentes en lugar de poner fin a esta degradación e ignominia la potencian, amparan, jalean y hasta subvencionan.

Si de verdad queremos dar la imagen de país serio y formal ésta no es la manera, si lo que queremos es convencer al mundo de lo contrario rodeemos todo el litoral con luces de colores dejando claro que somos un prostíbulo de carretera de barato, cutre y de fácil acceso. Eso sí, no sabemos si los rusos que se están haciendo con los inmuebles sobrantes tras el estallido de la burbuja inmobiliaria querrán tener propiedades en el prostíbulo de Europa.

Galiana

Publicado en Columna de opinión, Periodismo | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario